miércoles, 27 de julio de 2016

ENEMIGO NÚMERO UNO, EL ESTRÉS








Lina P Toro


El estrés es la base de muchas enfermedades e innumerables consultas médicas tienen este origen.

 El ritmo de vida frenético que seguimos convierte al estrés en el mal de nuestra sociedad. Los expertos advierten de los efectos devastadores del estrés, la ansiedad y la depresión en el cerebro, aquí radica la importancia  de combatirlos con distintas actividades. Las técnicas basadas en la meditación parecen ser las más efectivas.

El estrés es una respuesta del organismo que pone al individuo en disposición de afrontar  situaciones interpretadas como amenazas. El estrés está cada vez más presente en nuestra vida diaria y tiene múltiples efectos negativos para nuestra salud y forma de vida. Erradicar el estrés de nuestra rutina se traduce en convertirnos en una sociedad más sana.

La tensión nerviosa ya es parte de nuestras emociones diarias ¡Cuidado! Las consecuencias del estrés impactan en nuestro estado de ánimo y en nuestra salud, por lo que es importante que consideremos  relajarnos unos segundos al día.

De acuerdo con especialistas, cuando la persona percibe una amenaza o se siente presionada, el hipotálamo inicia un sistema de alarma en el cuerpo, a través del sistema nervioso y hormonas como la adrenalina y el cortisol.

La adrenalina aumenta el ritmo cardiaco, la presión arterial y aumenta el suministro de energía, mientras que el cortisol favorece la producción de glucosa en la sangre, altera las respuestas del sistema inmune, digestivo, reproductor y los procesos de crecimiento.

Por ello, la frecuente exposición al estrés genera daños físicos en el cuerpo, que merman la calidad de vida de las personas como dolor de cabeza, piel seca, tic nervioso, así como:


  •     Obesidad y sobrepeso: Al estar en un constante estrés, la persona no limita la ingesta de alimentos altos en calorías, ya que busca satisfacer sus necesidades emocionales.


  •     Pérdida del cabello: Esta es una de las consecuencias más frecuentes  del estrés, ya que se presenta por el debilitamiento de los folículos pilosos o la ansiedad de jalar el cabello para lidiar con los sentimientos negativos.

  •    Depresión: Las situaciones estresantes aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad. Los problemas para afrontar la tensión generan desgaste físico, mal humor y sentimientos de tristeza.

  •    Reducción del deseo sexual: La producción elevada de cortisol reduce la generación de las hormonas que alimentan la libido.

  •  Menstruación irregular: El estrés crónico daña el equilibrio hormonal del cuerpo, lo que induce a retrasos o ausencias del flujo menstrual. Incluso algunos estudios aseguran que las mujeres con empleos estresantes tienen riesgo 50% mayor a tener periodos cortos.

  •   Acné: Los altos niveles de cortisol que se generan por el estrés aumentan la producción de aceites o grasas corporales, lo que contribuye a la aparición de granos.

  •   Úlceras: El estrés altera el sistema digestivo en las personas e incrementa la producción de ácidos estomacales, lo cual favorece el desarrollo de úlceras, indigestión y malestares.

  •    Insomnio: Se genera por la alteración del sistema nervioso, lo que dificulta la concentración, genera irritabilidad y falta de motivación.

  • Disminución de fertilidad: Estudios recientes revelan que las mujeres con altos niveles de la enzima llamada alfa-amilasa tienen más dificultades para quedar embarazadas.

  • Enfermedades cardiacas: El aumento del riesgo cardiaco por el estrés equivale a fumar cinco cigarrillos por día, ya que la tensión aumenta el nivel de hormonas en la sangre y acelera la presión arterial.
Es importante proteger el cuerpo y mente de las consecuencias del estrés a través de la identificación de lo que nos genera tensión, así como practicar algunos métodos que ayuden a controlarlo física y emocionalmente.

Todas las personas sufren de estrés de vez en cuando y cada persona siente el estrés de forma diferente. Algunas de las formas de lidiar con el estrés como gritar, golpear a alguien o a una pared, no resuelven la situación. Sin embargo otras soluciones como hablar con una persona en la que se confié, puede ser el comienzo para resolver el problema o al menos hacernos sentir mejor.

Algunas formas de lidiar con el estrés que nos genera el día a día son:

1.- Identifica los factores de estrés:

Este paso es el más importante, porque aquí identificamos todo lo que nos estresa en la vida para después poderlo eliminar. Tomarnos 10 minutos para pensar en todo lo que nos estresa en el día. Hacer una lista con todas las actividades que tenemos y elimina las que más nos estresen.

2.- Eliminar compromisos innecesarios:

Todos tenemos compromisos en la vida, empezando por el trabajo, luego los hijos, la esposa (o), y la familia entre otras. Eliminemos todos los que más nos estresen y que en realidad no sean relevantes en nuestra vida.

3.- Desorganización:

Todos somos desorganizados de alguna manera u otra. Incluso si organizamos algo y creamos un sistema para mantener las cosas en un orden, siempre estas cosas se terminan moviendo.  Sin embargo esta desorganización nos estresa en términos visuales y nos impide buscar las cosas que necesitamos. Tomémonos el tiempo que necesario para organizar nuestros pendientes empezando por nuestro escritorio de trabajo y papeles en casa.

4.- Puntualidad:

Llegar tarde siempre nos estresa. Todos tenemos que correr para estar listos, nos apresuramos para llegar y el estrés siempre nos hace vernos mal. Aprender el hábito de ser tempranero y  el estrés desaparecerá. Hacer un esfuerzo consciente para empezar a prepararnos antes, y para salir más temprano. Medir el tiempo para ver cuánto realmente se necesita para estar listos, y el que necesitamos para llegar a alguna parte.  Una vez que conozcamos estos tiempos, podremos planear antes y presentarnos 10 minutos más temprano cada vez.

5.- Control:

 Controlar todo en la vida, pero actuando de esta manera seguro nos estresaremos. Tratar de controlar las situaciones y la gente, sólo sirve para aumentar nuestra ansiedad cuando no funciona. Aprender a dejar ir, aceptar la forma en que otras personas hacen las cosas, y aceptar lo que ocurre en diferentes situaciones. Lo único que nos puede controlar a nosotros mismo, es trabajar en eso antes de pensar en tratar de controlar el mundo. Aprender a dejar ir. Nuestra necesidad de controlar a los demás y las situaciones que nos rodean es un paso importante hacia la eliminación del estrés.

6.- Tareas múltiples:

Tener muchas tareas al mismo tiempo puede parecer productivo en un principio pero en realidad nos estresa porque nos impide terminar una tarea para empezar otra. Es muy fácil eliminar este estrés de nuestra vida tan solo haciendo una tarea a la vez.

 7.- Reducir el agotamiento:

Si ya analizamos el primer paso y encontramos todos los factores que nos estresan en la vida, también notaremos que algunas actividades nos agotan más que otras. Todos tenemos actividades que nos agotan y sin embargo no tienen tanta importancia. Bueno, pues todas esas actividades eliminémoslas de nuestra vida y veremos que tendremos más energía.

8.- Evitar personasdifíciles:

 Sabemos bien qué personas no nos agradan. Temémonos unos minutos para pensar quienes especialmente son, ya sea nuestro  jefe, colegas, clientes o amigos. ¿Quién de todos ellos hace nuestra vida más complicada? Ignoremos a todas estas personas y veremos que nuestra vida será más sencilla.

9.- Horarios:

Crear  lapsos de tiempo más largos en nuestra vida. No es necesario programar cada minuto de nuestra vida. Aprender a evadir reuniones. Cuando alguien pregunta para programar una reunión, en primer lugar tratar de que se haga a través de correo electrónico o por teléfono.

10.- Bajar la velocidad:

En lugar de apurarnos aprender a tomárnosla suave. Disfrutar nuestras comidas, las personas que nos  rodean y la naturaleza. Esto eliminará el estrés de nuestra vida.


11.- Ayudar a otros.

Puede sonar contradictorio añadir más tareas a nuestra vida tratando de ayudar a otras personas, pero si tuviéramos que agregar algo, esto debería ser ayudar a los demás, ya sea como voluntario para una organización de caridad o simplemente haciendo un esfuerzo para ser compasivo hacia las personas que conocemos, no sólo nos da una sensación muy buena, de alguna manera reduce nuestro nivel de estrés. Por supuesto, esto no funciona si intentamos controlar a los demás, o ayudar a los demás de una manera muy apresurada. Aprende a tomarlo con calma, disfrutar, y dejar que las cosas sucedan a medida que trabajamos para hacer la vida de los demás  un poco mejor.

12.- Relajarnos:

Es importante tomarse un mini-break (descanso), durante el día. Para todo lo que estemos  haciendo por un momento, y darnos un masaje en los hombros, cuello y cabeza. Estirarnos, caminar un rato y tomarnos un vaso con agua.

13. Hacer deporte:

Muchas personas creen que para eliminar el estrés tienen que dormir una semana seguida y eso no es así. En realidad, una de las mejores formas que tenemos a disposición para quitarnos el exceso de estrés es haciendo ejercicio. Andar en bicicleta, gimnasio o trotar en el parque liberan tenciones.
Con el ejercicio se  liberan endorfinas, la llamada “hormona de la felicidad”. Además, con el cansancio generado por la actividad física, se logra dormir plácidamente, dejando de lado el insomnio. No importa qué disciplina se elija, puede ser una moderada o una de alto rendimiento.

14. Reír:

Otra vez tenemos que nombrar a la hormona de los que están contentos. Al reír a carcajadas (no vale solo una sonrisa de compromiso) nos sentimos mucho mejor y podremos disfrutar de muchos beneficios como un mejor ritmo cardíaco, mayor irrigación sanguínea, mejorar la función pulmonar, etc.
La piel también empezará a lucir más luminosa, renovaremos energías y nos sentiremos como nuevos. Pruebe mirar una película divertida, escuchar chistes o jugar a las cosquillas con los hijos. El estrés empezará a reducirse como por arte de magia.

15. Comer de manera saludable:

La alimentación tiene mucho que ver con cómo nos sentimos,  se dice que somos lo que comemos. Los alimentos con harina blanca, los edulcorantes artificiales, la comida rápida, los refrescos, los dulces y los fritos no ayudan para nada a mejorar la situación. Debemos evitar toda esta “comida” que hemos nombrado y, en lo posible, eliminarla de la dieta diaria.
Elegir  las frutas en lugar de los postres muy azucarados y los vegetales antes que las hamburguesas o las pizzas. Preferir  el agua antes que los refrescos, las infusiones de hierbas al café y los cereales integrales mejor que los refinados. A su vez, está comprobado que consumir semillas de quínoa, trigo y mijo nos ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, algo que también puede desequilibrar el estrés.

16. Desconectar:

No podemos estar “enchufados” las 24 horas del día, ni tampoco sobre estimulados con todos los dispositivos que nos rodean. No hace falta irse a una isla desierta durante un año para desconectarse.
Dejar el celular en otra habitación mientras comemos o dormimos, no mirar televisión antes de dormir, evitar el uso de los videojuegos o del ordenador un rato antes de ir a la cama, no usar el Internet cuando estamos de vacaciones y dejar los problemas laborales en la oficina.
Tomarnos el tiempo que precisas para hacer lo que nos gusta, como leer, hacer deporte, jugar con los hijos, ir al cine o al salón de belleza.

¡No dejemos que el estrés consuma nuestra vida, eliminémoslo  ya!



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