miércoles, 24 de agosto de 2016

COMO TOMAR DECISIONES





COMO TOMAR DECISIONES
Lina Toro




La toma de decisiones a nivel individual se caracteriza por el hecho de que una persona haga uso de su razonamiento y pensamiento para elegir una solución a un problema que se le presente en la vida; es decir, si una persona tiene un problema, deberá ser capaz de resolverlo individualmente tomando decisiones con ese específico motivo. También, la toma de decisiones es considerada como una de las etapas de la dirección.

En la toma de decisiones importa la elección de un camino a seguir, por lo que en un estado anterior deben evaluarse alternativas de acción. Si estas últimas no están presentes, no existirá decisión. Para tomar una decisión, cualquiera que sea su naturaleza, es necesario conocer, comprender, analizar un problema, para así poder darle solución. En algunos casos, por ser tan simples y cotidianos, este proceso se realiza de forma implícita y se soluciona muy rápidamente, pero existen otros casos en los cuales las consecuencias de una mala o buena elección pueden tener repercusiones en la vida y si es en un contexto laboral en el éxito o fracaso de la organización, para los cuales es necesario realizar un proceso más estructurado que puede dar más seguridad e información para resolver el problema.

Aprender a tomar decisiones implica desarrollar conjuntamente muchos elementos de nuestra personalidad: el espíritu crítico, la autoestima, la responsabilidad… El primer paso es perder el miedo a tomar decisiones, y a eso también se aprende con la práctica: desde pequeños deben comenzar ya a decidir cuestiones adaptadas a su edad, pero que les afecten directamente.

Cuando nos encontremos  ante la necesidad de tomar una decisión, es necesario que consideremos una gran cantidad de variables si es que queremos tener mayores posibilidades de elegir la correcta, debemos saber que en la vida existe una "regla de oro": las decisiones incorrectas siempre nos conducirán a tener que enfrentar consecuencias difíciles y a veces irreversibles.

Cuando una persona es menor de edad, con frecuencia su conducta o acciones se guían por el consejo de sus mayores, aún no cuenta con todos los elementos para poder identificar la mejor decisión.

Al llegar la adolescencia, nuestro desarrollo mental nos permite considerar un mayor número de variables y analizar cada situación, incluso aquellas que requieran comprender conceptos abstractos; a pesar de esto, aún no se cuenta con un elemento importantísimo: la experiencia.

Una de las alternativas es usar un sistema, un esquema mental que nos permita organizar toda la información para entenderla y así poder decidir mejor, consiste en tratar de imaginar los diversos escenarios y las posibles consecuencias a que nos podría llevar nuestra elección. Es importante que intentemos contar con varios escenarios sobre lo que nos importa decidir, pues cuando sólo se considera una alternativa existen más probabilidades de que creamos que nuestro camino se ha cerrado y no siempre es así.

Lo más importante de aprender a decidir es tener la certeza y los argumentos suficientes para garantizar que la determinación tomada era la más viable. Es cierto, a veces  surge la equivocación, pero la experiencia la va borrando.

La capacidad que tiene una persona para elegir sobre lo que es más importante define en cierta medida su futuro académico y profesional.

Algunos consejos para hacer más fácil la toma de decisiones son:
  •         Fijar objetivos realistas a corto, mediano y largo plazo.
Si vamos a decidir cuál será nuestro futuro profesional, deberemos  elegir una actividad que, de manera realista, se relacione con nuestra  vida y nuestras  posibilidades. Identificar los objetivos es el paso más importante de todos, una vez que sabemos cuáles son, resulta más sencillo trazarnos  metas y decidir cómo alcanzarlas.
  •   Reunir la información necesaria.
Una vez que hayamos  identificado las diferentes opciones de los que nos gustaría ser, por ejemplo, ingeniero agrónomo, es importante investigar de qué se trata la carrera, en donde la imparten, cuál es el campo de acción del agrónomo, qué campo de desarrollo tiene, etcétera. Las preguntas "por qué", "quién", "qué", "cuándo", "dónde" y "cómo" representan una lista de control de áreas que se deben investigar antes de tomar una decisión.
  •   Determinar el esfuerzo o costo que se tiene que aplicar.
Concite en saber qué tan difícil y complicada es dicha carrera, cuáles son los costos económicos, qué exigencias tiene la escuela, etcétera. Esto nos  puede ayudar a identificar las opciones para resolver las dificultades que se nos pudieran presentar.
  • Establecer diferentes opciones (plan A, B, o C).
Siempre es importante tener un plan B o C para cuando las cosas no salen como nosotros queremos. Quizá, por ejemplo, no hay suficiente cupo en la escuela, etcétera. Esto nos  puede ayudar a identificar las opciones para resolver las dificultades que se nos pudieran presentar.
  • No limitarse, no tener miedo, ser creativo.
Si bien es cierto que debemos ser realistas, también es cierto que podemos ser creativos, arrojados, decididos; es decir, dentro de lo que es realmente posible, desarrollar nuevas formas de ver y enfrentar la vida y lograr lo que nos hemos propuestos. En el ejemplo, de agronomía que hemos estado empleando, quizá una opción es escribir a la organización ecológica Greenpeace, a la UNESCO, a la Secretaría de Desarrollo Social o a la Secretaría de Educación Pública  para saber si ellos podrían otorgar apoyos o becas.
  • Evaluar opciones.
Esto es, considerar pros y contras, midiendo riesgos y oportunidades, tomando en cuenta la opinión de personas significativas en nuestra vida, así como las condiciones sociales, culturales y económicas del entorno.
  •   Determinar las estrategias que debes seguir para conseguir nuestros  logros.
Por ejemplo, solicitar el ingreso en dos o tres centros de estudios de nivel medio superior o universidades, para aumentar las posibilidades de ser admitido, o elegir la opción que más se ajuste a la economía familiar.

Lo contrario a la decisión es la indecisión.

La indecisión se define como una falta de determinación ante una situación, es inseguridad, falta de carácter o valor. es un trastorno que destruye la seguridad y que se vuelve un problema a la hora de decidir, es la incapacidad de elegir entre dos o más opciones, como; decidir qué ropa usar, qué menú escoger en un restaurante o simplemente decir no a lo que no se quiere hacer, todo ello por la falta de confianza en sí mismo.

Se puede considerar a la indecisión como falta de autonomía, que impide a un individuo tomar una decisión, elegir algún camino entre varios, o resolver alguna problemática. La ‘’indecisión’’ provoca hacer juicios prematuros sin tener la suficiente información requerida para procesarlo y agregando un valor ético y moral, muchas veces son inconscientes. Al preocuparse de problemas que no están a nuestro alcance o que no podemos resolver, sólo podemos observar nuestra falta de capacidad, por lo cual entramos en bloqueos emocionales y conflictos para toma de decisiones. Teniendo en cuenta que lo más común para llegar a un bloqueo, son los miedos.

Dr. Jeffrey Z. Rubín (1986) identificó algunos factores que entorpecen la toma de decisiones:
·        
  •  Desconectarnos de nuestros sentimientos, crearse dudas, desconfiar de nuestras capacidades, baja autoestima, exageración del propio punto de vista, ser dependiente, tomar decisiones bajo presión y evadir la toma de decisiones.

  • Es importante considerar que al momento de tomar decisiones, es necesario no involucrarse de manera personal en la situación presentada y de tratar de tomar una postura imparcial o neutra, así como ver desde distintos puntos la situación, para poder buscar una solución viable y adecuada a la vivencia de cada persona.

  • También es importante destacar las propias motivaciones, para lograr lo que se desea, encontrando opciones nuevas. Brindándonos cierta libertad, que hará de este proceso de decisión, una posibilidad creativa, de probar diferentes posibilidades a partir de las cuales puedan abrir paso a nuevas alternativas.
Etapas más frecuentes de indecisiones:

Las etapas más frecuentes de indecisiones son la pre-adolescencia y la adolescencia como tal, son etapas difíciles en las cuales a los jóvenes les cuesta trabajo decidir en los varios aspectos de su vida; los elementos que tal vez influyen son miedo, enojo, apatía, etc. La pre-adolescencia y la adolescencia son complicadas porque se quiere dejar de ser niño pero, a la vez, seguirlo siendo y empezar a ser adulto, pero se teme serlo. Es la indecisión de “¿soy niño o soy adulto?”, “¿Quién soy?”. Aunque cabe mencionar que a lo largo de nuestra vida el tomar decisiones es todo un reto ¿Cuántas veces no hemos estado indecisos, y cuando llegamos a una respuesta nos damos cuenta de que no era tan complicado como parecía? Entonces como conclusión podemos decir que las indecisiones siempre estarán presentes a lo largo de nuestras vidas, pero no con tanta fuerza como en la pre-adolescencia y la adolescencia.

A qué se debe la indecisión:

Algunas de las causas pueden ser, que la falta de confianza en las habilidades propias para resolver problemas venga desde el seno familiar, es decir, que dado en un ambiente familiar autoritario hace que los hijos no tengan un desarrollo personal óptimo, por lo que llegan a la edad adulta sin saber tomar decisiones, lo mismo pasa en un ambiente sobre protector donde prácticamente le resuelven la vida a los hijos, afectando su propia madurez.

La poca capacidad para tomar decisiones es uno de los problemas que más inconvenientes causan a la hora del desarrollo personal y profesional. “El temor de tomar el camino incorrecto es mucha veces el causante para que no se enfrenten las elecciones y siempre se deriven a otra persona que debe ejercer esa responsabilidad. Tomar decisiones es un aprendizaje que mucho tiene que ver con la propia seguridad y la confianza en uno mismo, nada tiene que ver con acertar en lo que se decida hacer o no hacer. “Todos nos equivocamos, hay que perder el miedo a errar para poder elegir sin temores y así poder tomar decisiones, ya sean buenas o malas.

El indeciso es la persona que no se decide a ejecutar una acción, ni a seleccionar una estrategia no se orienta a un determinado rumbo renunciando a otros, no se atreve a solucionar problemas. Cada decisión nos compromete y en última instancia lo que el indeciso teme es al compromiso, no está dispuesto a pagar por el costo de sus decisiones, no quiere asumir el riesgo de perder.

En conclusión el proceso de crecimiento va aunado a un proceso de toma de decisiones. En la medida que vamos creciendo, tomamos cada vez más decisiones.

Por otro lado el proceso de crecimiento y desarrollo es individual; y aunque algunos aprendan antes a hablar, caminar o a relacionarse, cada uno de nosotros tiene que vivir y construye un proceso propio. Crecer no significa solo desarrollarnos físicamente, requerimos también crecer psicológicamente y emocionalmente.

Para crecer psicológicamente y emocionalmente es necesario convivir en sociedad y vivir experiencias que nos enfrenten a tener que tomar decisiones. Crecer significa entender de forma gradual cuestiones mas complejas, así como tomar cada vez más decisiones.

“No soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones”.

 Steven Covey.



2 comentarios:

  1. Ciertamente, el saber tomar decisiones es vital en el desarrollo personal de todo individuo. Cada decisión marca un hito en nuestra vida con resultados buenos o malos pero debemos aprender a hacerlo para no culpar a otros de nuestras fallas y sentirnos orgullosos de nuestros logros. Cada fracaso debe convertirse en una experiencia más para acercarnos a la madurez y al !ogro de los objetivos trazados.



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  2. Es muy cierto José Rafael, muy acertado su aporte, gracias

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