jueves, 26 de enero de 2017


La nueva ola del emprendedorismo





BY MATT SWANSON - MANAGING PARTNER @ SILICON VALLEY SOFTWARE GROUP

This article was originally written in English
La economía del siglo XXI, con un coste de varios billones de dólares, ha permitido que la tecnología tenga una mayor apertura. Esta ha sido impulsada por tendencias que han cambiado la naturaleza de los empresarios; especialmente, cómo estos serán caracterizados en un futuro. Asimismo, serán los ejecutivos industriales con potencial en el ámbito tecnológico, los más demandados por startups emergentes.

En el 2007, Apple reformó completamente la industria tecnológica con el lanzamiento del iPhone. Es difícil imaginar que tan sólo han pasado ocho años desde el lanzamiento del primer smartphone mejor vendido, sin embargo, no se puede negar su impacto en todo el mundo. Más allá de la creación de una nueva dimensión científica, surgió un fenómeno mundial que cambió tanto el destino de los teléfonos móviles como el de la industria tecnológica. Mediante la creación de tecnología intuitiva para las masas, los consumidores empezaron a verla como algo más que una simple herramienta laboral. Economistas, abogados, médicos,ingenieros y personas de todos los sectores económicos no sólo tenían una herramienta para la productividad, sino una indispensable pieza tecnológica que adoptaron como algo indispensable en sus vidas.
Por eso mismo, estos consumidores pueden ahora apuntar hacia ahora hacia un nuevo estándar de ciencia utilizable. Hay que recordar que la tecnología es un fenómeno cambiante que necesita de constante renovación. El software legal engorroso que no permita al abogado buscar casos fuera de la oficina ya no es aceptable. Para aquellos fuera del silo de Silicon Valley, entre las conversaciones que se pueden escuchar durante el almuerzo, un trabajador podrá decir: “¿No sería bueno si hubiera una aplicación para… ?”. Por desgracia, estas conversaciones ocurren a menudo demasiado lejos de los oídos de Silicon Valley; que todavía está dominada por la charla de lo que será el próximo WhatsApp o Instagram. Aun así, un nuevo tipo de empresario está emergiendo y reaccionando a los retos que desafían a su sector. No obstante, a pesar de que estos empresarios cuenten con bastante iniciativa y con oportunidades de hacer un impacto para cambiar el mundo, muchas veces, estos ejecutivos no encajan dentro del arquetipo fundador que muchos inversores de Silicon Valley buscan.

Décadas anteriores vieron cambios similares en las caracterizaciones del empresario. Durante los años 90, cobra auge el MBA de Harvard el cual aplica técnicas de gestión tradicionales para aprovechar las tecnologías novedosas de internet. Por otra parte, la primera década del siglo XXI trajo consigo la “Ciencia de la Computación de Stanford de 22 años” la cual aplicó tecnología a una industria inestable. Ahora, en esta década, estamos respondiendo a una nueva ola de la iniciativa empresarial compuesta por ejecutivos de la industria de la ciencia, con la intención de impulsar la tecnología aún más y deshacerse de cualquier industria no tecnológica.
Durante los últimos 2 años he tenido la oportunidad de ver de primera mano este cambio como el socio gerente de Silicon Valley Software Group (SVSG), una firma de directores enfocada en ayudar a las empresas con su estrategia de tecnología. SVSG ha visto empresarios que van desde productores de cine y vocalistas de las bandas de rock más famosas, hasta ejecutivos de viajes y gerentes de fondos; todos tratando de mejorar en su área a través del uso de la tecnología. Después de una serie de compromisos similares, surgieron algunas observaciones:
En cada compañía, los empresarios miran como la adopción de la tecnología crea nuevas oportunidades. Por consiguiente, los ejecutivos se concentran en un producto en específico el cual surja de esta apertura científica. Sin embargo, he podido notar que estos empresarios no tenían mayor experiencia con la tecnología. Es más, la mayoría de estos empresarios no tenían conexiones pertinentes con la comunidad de Silicon Valley. Y fue entrar a este círculo lo cual les permitió darse cuenta de las oportunidades que la ciencia de la tecnología presenta.
La combinación de capital de crecimiento, el talento multidisciplinar y mentores que fomentan mejores prácticas en base a cómo crear un hiper-crecimiento, es comúnmente dado por sentado por empresarios que forman parte del ecosistema. Sin embargo, la desconexión entre los que forman parte de Silicon Valley y los que se encuentran afuera es impactante. Muchas de las empresas que SVSG ha encontrado no tienen la capacidad de reunir capital estratégico en un primer inicio debido a que sus negocios son demasiado arriesgados en cuanto a ciertos errores comunes que las compañías de Silicon Valley no cometen. Por esto mismo, conceptos tan simples como la metodología de lean startup son bienvenidos para impulsar a estos empresarios no nativos de Silicon Valley.
Estos nuevos fundadores tienen ahora como misión crear un vínculo más fuerte con Silicon Valley. Hasta la fecha, esto se ha visto obstaculizado debido de la mentalidad estrecha de esta región. Sin embargo, las fuerzas del capitalismo se impondrán y estos nuevos empresarios encontrarán su propia comunidad para colocarse alrededor. Los inversores de Keen guiarán a la manada y aprovecharán los mercados existentes para generar el cambio. Incubadoras y aceleradores surgirán con enfoque en los empresarios con experiencia en la industria tecnológica. Nos encontramos en un boom de tecnología el cual ha permitido la apertura de un sinnúmero de maneras de aplicar esta a industrias las cuales no han demostrado ningún cambio en las últimas décadas. Para los que están sentados en la oficina de la esquina, ha llegado el momento de salir porque hay mercados para interrumpir.
El artículo original lo pueden encontrar en Totpal.




miércoles, 25 de enero de 2017

La autoestima pilar fundamental de la felicidad




La autoestima pilar fundamental de la felicidad
Lina Toro


La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos.

La importancia de la autoestima consiste en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar, de actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima.

Tipos de autoestima y cómo mejorarla

Autoestima alta: También llamada autoestima positiva, es el nivel deseable para que una persona logre sentirse satisfecha en la vida, sea consciente de su valía y de sus capacidades y pueda enfrentarse a los inconvenientes de forma resolutiva.

Autoestima media: Esta autoestima media o relativa supone cierta inestabilidad en la percepción de una misma. Si bien en algunos momentos la persona con autoestima media se siente capaz y valiosa, esa percepción puede cambiar al lado opuesto, a sentirse totalmente inútil debido a factores variados, pero especialmente a la opinión de los demás.

Autoestima baja: Ineptitud, incapacidad, inseguridad y fracaso son los términos que acompañan a una persona con autoestima baja. Se trata de un estado de autoestima que debemos evitar en nuestro camino hacia la felicidad.

¿CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA?

El concepto de uno mismo va desarrollándose poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía o de  incapacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer. El niño gordito desde pequeño puede ser de mayor un adulto feliz o un adulto infeliz, la dicha final tiene mucho que ver con la actitud que demostraron los demás hacia su exceso de peso desde la infancia.

Durante la adolescencia, una de las fases más críticas en el desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo; también precisa apoyo social por parte de otros cuyos valores coincidan con los propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro. Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de las personas a las que ama (la familia) a la independencia, a confiar en sus propios recursos. Si durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco valioso corre el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la drogadicción.

 La baja autoestima está relacionada con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar). Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que son realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:

Sobre generalización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento: He fracasado una vez (en algo concreto). Siempre fracasaré! (se interioriza como que fracasaré en todo).

Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió. Que torpe (soy).

Pensamiento polarizado: Pensamiento de todo o nada. Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas. Es blanco o negro. Están conmigo o contra mí. Lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas. O es perfecto o no vale.

Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Tengo yo la culpa !Tendría que haberme dado cuenta!.

Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás. !Tiene mala cara, qué le habré hecho!.

Lectura del pensamiento: supone que no le interesa a los demás, cree que piensan mal de él, sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas vagas y no comprobables.

Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. "Si es que soy un inútil de verdad"; porque "siente" que es así realmente.

Falacias de control: Siente que tiene una responsabilidad total con todo y con todos, o bien siente que no tiene control sobre nada, que se es una víctima desamparada.

¿Por qué es tan importante tener una buena autoestima?

Tendremos más estabilidad emocional:

Cuando tenemos una buena opinión de nosotros mismo no necesitamos la aprobación de los demás y no pensaremos constantemente en qué piensan la gente de nosotros. En general, no nos afectara tanto los acontecimientos externos.

Obtendremos mayores logros:

Al  levantar nuestra autoestima es más probable ir tras objetivos difíciles de alcanzar porque creeremos  que tenemos la capacidad de conseguirlos y por tanto actuaremos con más motivación.

Seremos más atractivos:

Las personas con una alta autoestima se sienten poco necesitadas y eso es atractivo. Las personas que se relacionen con nosotros sentirán una experiencia agradable y además les podremos aportar más.

Seremos más felices:

Una de las bases de la felicidad es tener una buena autoestima. Podemos cumplir todas las condiciones que buscamos pero si no nos sentimos bien con nosotros mismos no seremos felices.

Tendremos mejores relaciones personales:

Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, aportaremos  más valor a los demás, seremos más agradables y les contagiaremos nuestro bienestar.

Esas son algunas de las ventajas de tener una autoestima positiva. ¿Y cómo la podemos elevar y reforzar? Aquí les dejo algunos de los hábitos en los que tendremos que trabajar para comenzar a construir el aprecio y valoración por nosotros mismos.

Hábitos para tener una autoestima sana

1-Destruyamos a nuestra voz crítica


La principal responsable de una autoestima baja es la voz interior con la que nos decimos a nosotros mismos cosas negativas.
Sí, todo el mundo tiene una voz crítica negativa, aunque unas personas son más conscientes que otras. Se trata de la voz con la que nos decimos pensamientos destructivos a nosotros  mismos, como:

-Nunca lo haremos bien.
-Somos peor que él/ella.
-No le gusto a esa persona.

Para tener autoconfianza, es importante no aceptar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más positivos y que nos ayuden a sentirnos mejor.

Podemos crear una palabra con la que paremos el pensamiento destructivo cuando los detectemos: ¡PARA!

En resumen, se trata de ser consciente de nuestra voz crítica y no dejarse influenciar por ella, reemplazando esos pensamientos por otros más constructivos.

2-No busquemos aprobación de los demás

Buscar la aprobación de los demás es algo que, si no somos conscientes, hacemos constantemente. Ejemplos:

-Ponernos ropa pensando en si les gustará a los demás.
-Tomar decisiones importantes basadas en opiniones de los demás.
-No expresar nuestras opiniones porque pensamos que no les agradaran a los demás.

Entonces, cuando vayamos a hacer cualquier cosa o tomar una decisión, preguntémonos  si estamos pensando en qué pensarán los demás, si estamos actuando para que ellos se sientan satisfechos con nuestro comportamiento.

3-Autoafirmaciones

Las afirmaciones ayudarán a desarrollar nuestra autoestima y simplemente tendremos que repetirlas unas veces durante el día. ¿Ejemplo de autoafirmaciones?

-Me gusto a mí mismo y me acepto totalmente.
-No busco la aprobación de los demás.
-Soy una persona de valor y tengo derecho a ser feliz.
-Experimento sentimientos positivos constantemente.

Para que no se nos olvide este hábito, podemos apuntar las frases que más nos sirven en una tarjeta y leerlas por la mañana y al acostarnos.

4-Hacer deporte y cuidarnos  físicamente

Sí, es un hecho que nuestra apariencia física influye en nuestra autoestima. Con una buena forma, nos veremos  mejor y subirá nuestra autoestima.

Si no estamos acostumbrados a hacer ejercicio o ir al gimnasio, comencemos  poco a poco con 10-15 minutos diarios y vamos aumentando el tiempo poco a poco. Veremos que se convertirá en un hábito positivo con el que disfrutaremos; con el deporte liberamos endorfinas (hormonas del bienestar).

5-Socializar

El apoyo social es uno de los amortiguadores más importantes del estrés. Las personas que nos rodean sirven como apoyo emocional, para darnos ayuda, para divertirnos y de las que aprender. Eso sí son gente positiva. La gente negativa, probablemente disminuirá nuestra autoestima.

6-Hagamos  una lista de nuestros logros

Esta acción es una de las que mejor funciona. A veces pensamos que no podemos lograr algo o que no tenemos la capacidad para ello. Por ejemplo:
-No podemos aprobar un examen.
-No podemos adelgazar.

Con una lista que  hagamos recordaremos nuestros logros anteriores, recordaremos que tenemos la capacidad para lograr lo que nos  propongamos. No tienen porqué ser grandes 
 logros como ganar un campeonato. Un ejemplo sería:

-He aprobado la carrera/formación profesional/preparatoria.
-He aprendido a jugar al tenis.
-He aprendido a leer inglés.
-Fui seleccionado para trabajar en mi actual puesto.

Pongamos nuestra  lista en un lugar visible y leámosla  a menudo. Eso hará que nos hagamos representaciones positivas y entremos en un estado que aumente nuestra autoestima.

7-Hagamos una lista de cualidades positivas

Seamos generosos y sinceros con nosotros mismos haciendo una lista de nuestras cualidades positivas más destacables. Si no sabemos por dónde empezar, preguntemos a un amigo de confianza. Tienen que ser al menos 10 cualidades. Es normal si sentimos que nos cuesta hacer la lista porque la mayoría de las personas se enfoca en sus rasgos negativos y olvidan los positivos. Ejemplo:

-Soy trabajador.
-Se escuchar.
-Soy educado.
-Tengo una buena relación con mi familia.
-Estoy en forma.
-Soy empático.
-Soy amable.
-Soy abierto de mente.
-Soy responsable.
-Soy activo.

8-Paremos de ser perfeccionistas

El perfeccionismo es uno de los rasgos más destructivos porque con el queremos ser algo inalcanzable y aunque mejoramos constantemente, nunca estamos contentos.
Además, al querer hacer todo perfecto nos paralizaremos al ver errores, lo dejaremos todo para más tarde y no obtendremos  ninguna clase de resultados. Todo ello conllevará a un descenso de nuestra autoestima.

9-Cuidemos el lenguaje no verbal
Expresiones faciales como nuestra postura corporal. Sonreír y reír hará que nos sintamos más felices.

10-Acéptemonos

Aceptarnos tal y como somos es necesario para tener una autoestima sana y ser felices.
 Esto no quiere decir que no podamos cambiar, ser ambiciosos y mejorar nuestra vida.

Pongamos en práctica estos pocos consejos y seguramente mejorara nuestra autoestima.

“Desear ser otra persona es malgastar la persona que eres.”
Anónimo.





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