miércoles, 25 de enero de 2017

La autoestima pilar fundamental de la felicidad




La autoestima pilar fundamental de la felicidad
Lina Toro


La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos.

La importancia de la autoestima consiste en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar, de actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima.

Tipos de autoestima y cómo mejorarla

Autoestima alta: También llamada autoestima positiva, es el nivel deseable para que una persona logre sentirse satisfecha en la vida, sea consciente de su valía y de sus capacidades y pueda enfrentarse a los inconvenientes de forma resolutiva.

Autoestima media: Esta autoestima media o relativa supone cierta inestabilidad en la percepción de una misma. Si bien en algunos momentos la persona con autoestima media se siente capaz y valiosa, esa percepción puede cambiar al lado opuesto, a sentirse totalmente inútil debido a factores variados, pero especialmente a la opinión de los demás.

Autoestima baja: Ineptitud, incapacidad, inseguridad y fracaso son los términos que acompañan a una persona con autoestima baja. Se trata de un estado de autoestima que debemos evitar en nuestro camino hacia la felicidad.

¿CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA?

El concepto de uno mismo va desarrollándose poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía o de  incapacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer. El niño gordito desde pequeño puede ser de mayor un adulto feliz o un adulto infeliz, la dicha final tiene mucho que ver con la actitud que demostraron los demás hacia su exceso de peso desde la infancia.

Durante la adolescencia, una de las fases más críticas en el desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo; también precisa apoyo social por parte de otros cuyos valores coincidan con los propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro. Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de las personas a las que ama (la familia) a la independencia, a confiar en sus propios recursos. Si durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco valioso corre el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la drogadicción.

 La baja autoestima está relacionada con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar). Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que son realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos como:

Sobre generalización: A partir de un hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y momento: He fracasado una vez (en algo concreto). Siempre fracasaré! (se interioriza como que fracasaré en todo).

Designación global: Se utilizan términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error concretando el momento temporal en que sucedió. Que torpe (soy).

Pensamiento polarizado: Pensamiento de todo o nada. Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías absolutas. Es blanco o negro. Están conmigo o contra mí. Lo hago bien o mal. No se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas. O es perfecto o no vale.

Autoacusación: Uno se encuentra culpable de todo. Tengo yo la culpa !Tendría que haberme dado cuenta!.

Personalización: Suponemos que todo tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás. !Tiene mala cara, qué le habré hecho!.

Lectura del pensamiento: supone que no le interesa a los demás, cree que piensan mal de él, sin evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas vagas y no comprobables.

Razonamiento emocional: Si lo siento así es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias. "Si es que soy un inútil de verdad"; porque "siente" que es así realmente.

Falacias de control: Siente que tiene una responsabilidad total con todo y con todos, o bien siente que no tiene control sobre nada, que se es una víctima desamparada.

¿Por qué es tan importante tener una buena autoestima?

Tendremos más estabilidad emocional:

Cuando tenemos una buena opinión de nosotros mismo no necesitamos la aprobación de los demás y no pensaremos constantemente en qué piensan la gente de nosotros. En general, no nos afectara tanto los acontecimientos externos.

Obtendremos mayores logros:

Al  levantar nuestra autoestima es más probable ir tras objetivos difíciles de alcanzar porque creeremos  que tenemos la capacidad de conseguirlos y por tanto actuaremos con más motivación.

Seremos más atractivos:

Las personas con una alta autoestima se sienten poco necesitadas y eso es atractivo. Las personas que se relacionen con nosotros sentirán una experiencia agradable y además les podremos aportar más.

Seremos más felices:

Una de las bases de la felicidad es tener una buena autoestima. Podemos cumplir todas las condiciones que buscamos pero si no nos sentimos bien con nosotros mismos no seremos felices.

Tendremos mejores relaciones personales:

Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, aportaremos  más valor a los demás, seremos más agradables y les contagiaremos nuestro bienestar.

Esas son algunas de las ventajas de tener una autoestima positiva. ¿Y cómo la podemos elevar y reforzar? Aquí les dejo algunos de los hábitos en los que tendremos que trabajar para comenzar a construir el aprecio y valoración por nosotros mismos.

Hábitos para tener una autoestima sana

1-Destruyamos a nuestra voz crítica


La principal responsable de una autoestima baja es la voz interior con la que nos decimos a nosotros mismos cosas negativas.
Sí, todo el mundo tiene una voz crítica negativa, aunque unas personas son más conscientes que otras. Se trata de la voz con la que nos decimos pensamientos destructivos a nosotros  mismos, como:

-Nunca lo haremos bien.
-Somos peor que él/ella.
-No le gusto a esa persona.

Para tener autoconfianza, es importante no aceptar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más positivos y que nos ayuden a sentirnos mejor.

Podemos crear una palabra con la que paremos el pensamiento destructivo cuando los detectemos: ¡PARA!

En resumen, se trata de ser consciente de nuestra voz crítica y no dejarse influenciar por ella, reemplazando esos pensamientos por otros más constructivos.

2-No busquemos aprobación de los demás

Buscar la aprobación de los demás es algo que, si no somos conscientes, hacemos constantemente. Ejemplos:

-Ponernos ropa pensando en si les gustará a los demás.
-Tomar decisiones importantes basadas en opiniones de los demás.
-No expresar nuestras opiniones porque pensamos que no les agradaran a los demás.

Entonces, cuando vayamos a hacer cualquier cosa o tomar una decisión, preguntémonos  si estamos pensando en qué pensarán los demás, si estamos actuando para que ellos se sientan satisfechos con nuestro comportamiento.

3-Autoafirmaciones

Las afirmaciones ayudarán a desarrollar nuestra autoestima y simplemente tendremos que repetirlas unas veces durante el día. ¿Ejemplo de autoafirmaciones?

-Me gusto a mí mismo y me acepto totalmente.
-No busco la aprobación de los demás.
-Soy una persona de valor y tengo derecho a ser feliz.
-Experimento sentimientos positivos constantemente.

Para que no se nos olvide este hábito, podemos apuntar las frases que más nos sirven en una tarjeta y leerlas por la mañana y al acostarnos.

4-Hacer deporte y cuidarnos  físicamente

Sí, es un hecho que nuestra apariencia física influye en nuestra autoestima. Con una buena forma, nos veremos  mejor y subirá nuestra autoestima.

Si no estamos acostumbrados a hacer ejercicio o ir al gimnasio, comencemos  poco a poco con 10-15 minutos diarios y vamos aumentando el tiempo poco a poco. Veremos que se convertirá en un hábito positivo con el que disfrutaremos; con el deporte liberamos endorfinas (hormonas del bienestar).

5-Socializar

El apoyo social es uno de los amortiguadores más importantes del estrés. Las personas que nos rodean sirven como apoyo emocional, para darnos ayuda, para divertirnos y de las que aprender. Eso sí son gente positiva. La gente negativa, probablemente disminuirá nuestra autoestima.

6-Hagamos  una lista de nuestros logros

Esta acción es una de las que mejor funciona. A veces pensamos que no podemos lograr algo o que no tenemos la capacidad para ello. Por ejemplo:
-No podemos aprobar un examen.
-No podemos adelgazar.

Con una lista que  hagamos recordaremos nuestros logros anteriores, recordaremos que tenemos la capacidad para lograr lo que nos  propongamos. No tienen porqué ser grandes 
 logros como ganar un campeonato. Un ejemplo sería:

-He aprobado la carrera/formación profesional/preparatoria.
-He aprendido a jugar al tenis.
-He aprendido a leer inglés.
-Fui seleccionado para trabajar en mi actual puesto.

Pongamos nuestra  lista en un lugar visible y leámosla  a menudo. Eso hará que nos hagamos representaciones positivas y entremos en un estado que aumente nuestra autoestima.

7-Hagamos una lista de cualidades positivas

Seamos generosos y sinceros con nosotros mismos haciendo una lista de nuestras cualidades positivas más destacables. Si no sabemos por dónde empezar, preguntemos a un amigo de confianza. Tienen que ser al menos 10 cualidades. Es normal si sentimos que nos cuesta hacer la lista porque la mayoría de las personas se enfoca en sus rasgos negativos y olvidan los positivos. Ejemplo:

-Soy trabajador.
-Se escuchar.
-Soy educado.
-Tengo una buena relación con mi familia.
-Estoy en forma.
-Soy empático.
-Soy amable.
-Soy abierto de mente.
-Soy responsable.
-Soy activo.

8-Paremos de ser perfeccionistas

El perfeccionismo es uno de los rasgos más destructivos porque con el queremos ser algo inalcanzable y aunque mejoramos constantemente, nunca estamos contentos.
Además, al querer hacer todo perfecto nos paralizaremos al ver errores, lo dejaremos todo para más tarde y no obtendremos  ninguna clase de resultados. Todo ello conllevará a un descenso de nuestra autoestima.

9-Cuidemos el lenguaje no verbal
Expresiones faciales como nuestra postura corporal. Sonreír y reír hará que nos sintamos más felices.

10-Acéptemonos

Aceptarnos tal y como somos es necesario para tener una autoestima sana y ser felices.
 Esto no quiere decir que no podamos cambiar, ser ambiciosos y mejorar nuestra vida.

Pongamos en práctica estos pocos consejos y seguramente mejorara nuestra autoestima.

“Desear ser otra persona es malgastar la persona que eres.”
Anónimo.





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