sábado, 14 de octubre de 2017

Mascaras o perfiles de los trabajadores. Identifique su estilo



En la vida laboral se convive con diversos perfiles profesionales, que definen a cada colaborador; el que escucha, el que no sabe escuchar, el perfeccionista, el estresante, por ejemplo, influye en la percepción que se logra de un compañero de trabajo y que interviene en la armonía y goce laboral.

Formar un equipo de trabajo que sea exitoso no es una tarea fácil, porque podemos contar con elementos que tengan mucha capacidad y talento, pero, si ese talento no es bien aprovechado, no existe conjunción, no hay armonía, el ambiente de trabajo no es el adecuado y no estamos llegando a los objetivos, no servirá de mucho, será talento desperdiciado sin un rumbo definido.

1.    Manipulador. Es el profesional que cree que todo gira alrededor de él o ella, pero escasea de un buen nivel de proactividad y se le dificulta desarrollar relaciones de confianza con sus compañeros e, incluso, jefes. Suelen ser agradables, aunque siempre quieren sacar provecho a su favor de las situaciones. 


2.    Perfeccionista. Vive con reloj en mano, le interesa que todo funcione a su ritmo y está atento hasta del último detalle en cada cosa, porque teme perder el control y el poder. Esa falta de capacidad para delegar y el intento por tratar de estar en todo, los hace solitario y es un mal lider de equipo. 


3.    Desafiante. A este empleado lo caracteriza su potencial, no tiene problemas en asumir nuevos retos, aunque quizá funcione mejor para proyectos que requieren independencia y menos trabajo en equipo. Para este tipo de profesional, las tareas se convierten en "desafíos" que quieren cumplir sea cual sea el precio. Funciona como líder, aunque debe recibir asesoría para que se le facilite la interacción con quienes lo rodean.


4.    Irresponsable. Se comporta como un niño. La clave para lograr que dé los resultados esperados, es descubrir qué lo motiva. Una vez que haya encontrado el incentivo, necesita supervisión continua para que cumpla con los compromisos en la forma y el tiempo acordado. 


5.    El Psicoanalista. Se distingue por estresarse ante cualquier problema. Son personas que ante un cambio en su modelo de trabajo tardan más en entregar sus resultados y se desarrollan conflictos. No se desenvuelve bien en los ambientes bajo presión, posiblemente no sirven para ser jefes, o hay que hacer coach con ellos para que pierdan sus temores"


6.    Se hace notar: son los profesionales que se caracterizan por querer llamar la atención, pero no por su labor, sino por cómo visten, hablan y socializan con los compañeros del equipo. El papel de Talento Humano es hacerle ver que, si bien no es cuestión de lucir bien o mal, la empresa tiene un código que debe cumplirse. Y hay que hacerlo, o el ambiente se presta a que los compañeros comiencen con rumores", añade la psicóloga laboral. 


7.    Pragmático. Es persona con mucha iniciativa, pero no se percata que algunas de sus acciones son dolorosas para el resto de sus compañeros, sea por la manera de comunicarse o por actividades que pueden molestar a los demás. Su lenguaje no verbal no permite identificar nada en él, es una persona fría, no manifiesta emociones.


8.    Impuntual. Este profesional, lejos de percatarse que la puntualidad es básica, cada vez llega más tarde a la oficina inventa excusas, y una cada vez son más irreales que la anterior. Hay que advertirle sobre la importancia de la puntualidad, aunque como jefe también tiene que asumir que si un empleado cumple su horario y da buenos resultados, hay que respetar su tiempo de salida. 


9.    Obsesivolaboral: es el que "trabaja y trabaja, sin importar lo que sucede a su alrededor. Llega al grado de olvidarse o no saber el nombre de otros compañeros de oficina. Son muy entregados, aunque la falta de sociabilidad puede resultarles contraproducente".  

10. Quejumbron se dedican a destruir la reputación de la gente de oficina o acaban con la proactividad de los demás, de tanto quejarse. 


11. No se siente, aquellos que no quieren darse a notar, terminan sus laborales y se retiran, es claro que en esos casos no se les puede colocar en puestos que requieran liderazgo, puntualiza la especialista.  


12. Sabelotodo Cree que es la persona a la que hay acudir, la que tiene los contactos y la autoridad. Actúa como si hubiera estado en todas partes y lo hubiera experimentado todo. Si hay un problema, él tiene la solución, y si hay una pregunta, él tiene la respuesta. No está abierto a nuevas ideas o a colaborar y tiene opiniones fuertes, que promueve de manera desagradable. Lo más probable es que nunca lo hayas escuchado pronunciar las palabras “no sé”.

Tienden a monopolizar las conversaciones, desestimar los comentarios de los demás y tomar decisiones sin primero considerar todos los hechos”, dice. “Esa imposición de modos a menudo produce descontento entre los compañeros de trabajo y clientes, generando un ambiente de trabajo infeliz.” 

13. Eficientin Es un ser absolutamente adorable, trasmite la sensación de ser inofensivo. Es una persona que termina sus tareas en tiempo record. Vive en pos del culto al trabajo bien hecho y concluido con puntualidad. Es el compañero que siempre tiene todos los datos a la mano, tiene la virtud de ser muy hábil investigando y consolidando información.


14. El embajador Esta en el top de la sofisticación, el buen gusto y los buenos modales. Vestido con traje impecable y llevando colores debidamente combinados, el embajador tiende a ser más audaz y a permitirse elementos de diseño que llamen la atención porque la razón de ser del magnetismo habita en su persona, no es tanto lo que sabe, ni de estadísticas, es un estándar. Es un sujeto que conoce mucha gente y que ejerce influencia en el medio.


15. Zombi corporativo. Acuden al trabajo todos los días, pero hace tiempo que no aportan nada a la organización. Carecen de interés y no hacen ruido, por eso tienen el don de la invisibilidad y son inmunes a los despidos. Puede llevar tantos años trabajando en la empresa que hacen parte de los activos fijos de la misma. Su estrategia es la supervivencia. Lo peor es que contamina las personas a su alrededor. 


16. Mosquita muerta Tiene una envidiable capacidad para infiltrarse en las conversaciones ajenas y entender de qué se trata todo. Crea virus emocionales, creando pánico a su alrededor, utiliza diminutivos y miradas compasivas. Tiene una apariencia inofensiva esconde su enorme capacidad destructiva y su predilección por hacer estragos sobre.


17. El victima A diferencia del zombi que nada le importa, a la víctima le importa todo. Todo es ultra impactante, es de extremos, puede estar muy bien o muy mal. De acuerdo a su versión todos lo atacan. 

No dice directamente lo que desea, sino que se expresa en forma de queja o sufrimiento, cuando no logra alcanzar su objetivo, se desespera, se lamenta y se queja de manera excesiva. En vez de luchar por cambiar las cosas, se regocija y exhibe sus desgracias, describiendo a todas sus desdichas.

Cualquier hecho negativo que le suceda, lo exagera hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones deforme la realidad, de forma que sobredimensiona lo negativo y llega a perder la perspectiva real de las consecuencias de ese hecho negativo.
No necesariamente una persona se vea marcada por un solo prototipo de persona, pueden primar dos, me explico puede llegar a ser Un sabelotodo que además puede llegar a ser eficientin y obtiene un nerd, o un sabelotodo más manipulador puede llegar a ser una diva
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